sábado, 24 de julio de 2010

Armas nucleares para evitar asteroides

Hace unas semanas, daba los detalles de una información que inundó la prensa y que hacía referencia a las catastróficas declaraciones de Boris Shústov, director del Instituto de Astronomía de la Academia Rusa  de las Ciencias. Numerosos medios de comunicación daban por hecho que Shústov había manifestado que “7.000 asteroides se dirigen hacia la Tierra”. Ya en su momento corregimos este titular, aclarando que, efectivamente, son siete mil los objetos cercanos a la Tierra que la NASA tiene catalogados, pero ello no quiere decir que estén en rumbo de colisión contra nuestro planeta.
Aprovechamos la contingencia para ponernos en contacto con el científico ruso y que, de paso nos aclarara, algunas cuestiones sobre el peligro que suponen los asteroides. Así, hemos sabido que el asteroide más peligroso no es el mediático Apophis, sino el 2007VK184, que supera al anterior con una probabilidad de impacto de hasta cincuenta veces superior. También hemos conocido para nuestro asombro que el uso de armas nucleares no se halla en absoluto descartado sino que, al contrario, hay una postura generalizada entre los expertos, favorable a su utilización llegado el caso.
Asimismo, Shústov nos reveló la ONU se está tomando muy en serio esta amenaza y que ha creado una oficia especial: Action Team 14.
Todo ello pueden leerlo en un artículo que hemos publicado en Canarias al día.

martes, 20 de julio de 2010

Un tubo volcánico atraviesa Santa Cruz

El descubrimiento tuvo lugar por casualidad hace unos cincuenta años, durante las obras de cimentación de un edificio. Posteriormente, en épocas recientes, los espeleólogos de Santa Cruz de Tenerife se sorprenderían al comprobar como un túnel natural de dos kilómetros de longitud atravesaba la ciudad de Santa Cruz.
            El tubo, de origen volcánico, comienza en La Cuesta y va bajando hacia la capital, pasando por debajo de las proximidades de la Cervecera, en la Cruz del Señor, la Avenida Tres de Mayo y terminando en algún lugar costero que los expertos suponen que se encuentra dentro de la Refinería.
            Aunque su existencia era bien conocida, se ha producido un redescubrimiento en épocas recientes, a raíz de la realización de múltiples obras, sobre todo en la zona de Tres de Mayo. Obviamente, en muchos casos, en lugar de detener los trabajos y estudiar el interés que pudiera tener esta estructura, se decidió tapar con cemento el asunto y se continuó edificando en silencio, ante el riesgo de que la noticia de tal hallazgo pudiera paralizar las obras.
            Es por ello que la ciudadanía desconoce la existencia de la estructura subterránea. En lugar de constituir un asunto de interés científico o histórico, ha sido más bien un obstáculo para las empresas constructoras. Ya es demasiado tarde para recorrerlo a pie. Se halla cortado en muchos puntos por los cimientos de las obras. Se ha perdido la oportunidad de estudiar una formación volcánica de gran valor que posiblemente, y tal y como ha quedado demostrado con hallazgos similares, hubiera aportado información sobre su uso por parte de antiguos pobladores de la isla; incluso, se podría haber dado con la localización de restos aborígenes.
            Hemos de destacar la desidia por parte de las autoridades y la falta de medios para detectar tubos volcánicos, algo que en nuestras islas es más frecuente de lo que parece. Luis Enrique Hernández, geotécnico del Laboratorio de Obras Públicas del Gobierno de Canarias, nos reconocía que se necesita un georadar; un aparato que ya fue usado para el estudio de la cueva de los Jameos del Agua, en Lanzarote. El coste del aparato es de unos cien mil euros y, además, requiere de mano de obra cualificada. Pese a todo el experto considera que se trataría de una inversión rentable ya que el otro sistema, más costoso y laborioso, sería el de ir “pinchando” el suelo para ver por donde discurre el tubo volcánico.
            Hernández opina que el interés del estudio de esta estructura ya no es sólo histórico, arqueológico o netamente geológico. Es tremendamente importante a la hora de planificar las edificaciones que tendrán lugar en la ciudad. El experto nos recuerda que, al contrario de lo que ocurre en la mayoría de las regiones del mundo, vivimos en una zona en la que la Geología casi desplaza a la Ingeniería a la hora de construir un edificio.
            Recientemente, Héctor Fajardo y un servidor hemos publicado una artículo sobre este asunto en Canarias al día.

lunes, 5 de julio de 2010

Siete mil asteroides de gran tamaño NO se dirigen a la Tierra

“Siete mil asteroides de gran tamaño se acercan a la Tierra”. Cuando leí tal titular en un conocido medio de comunicación, me quedé bastante sorprendido puesto que la declaración, efectuada supuestamente por Boris Shustov, director del Instituto de Astronomía de la Academia Rusa de las Ciencias, no se correspondía con los datos publicados por NASA.
Al acudir a la página web del proyecto de Objetos Cercanos a la Tierra pude constatar un error en la información suministrada por numerosos medios en internet. Ni semejante cantidad de asteroides se acerca a la Tierra, ni se tienen catalogados tantos de “gran tamaño”,es decir, que supere el millar de metros.
Posiblemente, todo se debiera a un error al interpretar las palabras de Shustov o a las prisas típicas de las redacciones. Shustov vino a suscribir algo que ya era conocido, por ser público, en la referida tabla que la agencia norteamericana mantiene en la red: que existen siete mil objetos cercanos a la Tierra, es decir, asteroides y cometas que en algún momento del futuro podrían cruzarse con la trayectoria de la Tierra. Como se podrá apreciar, existe una clara diferencia con el aludido titular al principio de este texto. Por tanto, tampoco se entiende la desmedida importancia que se le han dado a las palabras del científico ruso. Como digo, ya era vox populi.
            Efectivamente, a fecha de 1 de julio, se tienen registrados 7.137 objetos cercanos a la Tierra, de los que 1.134 son considerados “asteroides potencialmente peligrosos”. Esto querría decir que la distancia mínima entre su órbita y la de la Tierra es de sólo 0.05 unidades astronómicas; relativamente cerca de nuestro planeta. De éstos, poco más de un centenar pueden ser considerados como de “gran tamaño”.
            Este tipo de manifestaciones hacen referencia a información conocida por la comunidad científica aunque no entre la opinión pública y, probablemente, lo que pretendan sea crear cierto estado de inquietud que presione a la clase política y a las instituciones -a los que toman las decisiones, en definitiva- a establecer planes que permitan a la Humanidad afrontar con tiempo un problema que se presentará tarde o temprano.
            Lo cierto es que la toma de conciencia respecto a la posibilidad de la colisión con un asteroide parece mayor y cada vez son más frecuentes las reuniones en foros internacionales para consensuar políticas en este terreno. Sin ir más lejos, el 7 de julio tendrá lugar en Moscú una reunión entre miembros de la Comisión Europea y la Agencia Espacial Rusa.
            El foro va a centrar su debate en la toma concreta de decisiones para evitar el choque de un asteroide contra nuestro planeta.
Pese a que la NASA ya redujo en octubre del pasado año el riesgo de colisión del Apophis, esta roca sigue preocupando a los rusos. Anatoli Perminov, director de la agencia espacial Roscosmos, ha prometido en el tiempo que queda hasta 2036, fecha de máxima proximidad del asteroide, el desarrollo de tecnología para afrontar este problema; una amenaza que, de cumplirse, en palabras de Perminov, podría convertir en desierto una superficie equivalente a la de Francia.
Sobre los medios adecuados para desviar un asteroide de su trayectoria de colisión, los rusos han declarado que evitarán el uso de armas nucleares y que se hará aprovechando el impulso de la gravedad, es decir, un artefacto será enviado desde la Tierra y empujará a la roca, alterando su órbita.
           Sin embargo, la posibilidad de una bomba nuclear no es descartada por todos los científicos. Recientemente, el físico David Dearborne, del Lawrence Livermore Nacional Laboratory (California), ha propuesto que la instalación de una carga atómica en el asteroide, máxime cuando quedara poco tiempo para reaccionar ante el peligro, debería ser contemplada. Quince días bastarían para enviar una sonda que colocara una bomba en la roca. El riesgo de que alguno de los fragmentos resultantes cayera en una región habitada es asumido pero aún así, según Dearborne, sería la elección más rentable y efectiva