Las guerras cambian con los tiempos. Ahora se desarrollan armas “no-letales”. Este eufemismo no deja de ser otro pretexto para seguir alimentando una multimillonaria maquinaria económica basada en el diseño, fabricación y venta de nuevas armas. En 40 millones de dólares está valorado el contrato suscrito entre la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la compañía Boeing , para el desarrollo de una tecnología de la que solo parecía haber constancia en los foros de conspiraciones y en películas como Matrix . El invento en cuestión recibe el nombre de CHAMP ; el acrónimo desde el inglés sería algo así como Misil Avanzado de Alta Energía Contra-Electrónica. Se trata de un misil que porta en una de sus alas un emisor de microondas cuyo fin es el de neutralizar todos los sistemas electrónicos del objetivo. Apagarlo, literalmente.