Ya he dejado constancia en este sitio de cómo un asunto de gran alcance como es el de la actual crisis sanitaria provocada por la gripe A no podía pasar desapercibido para los conspiranoicos. Al principio se decía que se trataba de un virus elaborado artificialmente en un laboratorio para diezmar a la población mundial. Después fue la excusa para desatar las iras contra los neoconservadores como Donald Rummsfeld y sus imperdonables lazos con la industria farmacéutica -ya saben, todo se trataría de un negociete para vender millones y millones de unidades del controvertido anitiviral Tamiflu-.Ahora le toca el turno a las vacunas. A nadie le gusta inocularse algo que se parece a aquello contra lo que intenta prevenirse. Eso es, a fin de cuentas, en lo que consiste una vacuna; la inyección de un preparado de antígenos, que no deja de ser una sustancia que incluye partes del virus contra el que se quiere inmunizar al enfermo. Esto provoca una beneficiosa reacción inmunológica del organismo ...