La década de los 70 del pasado siglo fue una época muy orientada a la experimentación. El arte, la cultura, incluso la ciencia, sufrieron profundas transformaciones que influyeron en la forma del ver el mundo. Estas alteraciones de la realidad estuvieron alimentadas, en gran medida, por eso que se llamó la contracultura. Lo convencional ya no funcionaba, prevalecía lo alternativo. Con este contexto socio histórico, no era de extrañar que en el país que alumbró el movimiento hippie tuviera bastante predicamento una terapia psicológica bastante heterodoxa (pseudociencia dirían algunos) denominada primal scream , algo así como “el grito primario”. Su promotor, Arthur Janov, escribía esto en la contraportada de su libro The primal scream en 1970: "Hace algunos años oí algo que había de cambiar el curso de mi vida profesional y la vida de mis pacientes. Lo que oí quizá pueda cambiar la índole de la psicoterapia, tal como se la conoce hoy: un grito espeluznante nacido de las profun...