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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Slenderman regresó en Navidad

Ya he dedicado algún post a esta inquietante entidad conocida como Slenderman. En aquella ocasión hablaba de los orígenes de esta moderna leyenda urbana, surgida de la cultura internet, el primer hombre del saco de la era digital. Un experimento artístico que emergió de una web de relatos de terror en 2009, y que ahora a su autor se le ha ido de las manos. Erik Knudsen publicó una fotografía en blanco y negro en la que detrás de un grupo de escolares, que parecen estar de excursión, se intuye el perfil fantasmal de un ser alto y oscuro. Desde entonces, lo de Slenderman ha sido un largo peregrinaje. Los internautas se han apropiado de él, lo han modificado y lo han soltado para que vuelva a echar a correr. Ahora ya es protagonista de videojuegos y cortometrajes. Incluso tiene su propia serie, que se estrenará próximamente en el canal HBO. Por supuesto, también hay testimonios sobre su aparición en caminos solitarios o en algún dormitorio en mitad de la madrugada.

La democracia según Google

Una noche de domingo, la periodista británica Carole Cadwalladr realizó un curioso experimento que ha puesto patas arriba todo lo que sabemos sobre Google. Las implicaciones que se extraen de su arrollador artículo, publicado en The Guardian, han obligado al mismísimo gigante de internet a modificar su sistema de sugerencias de búsquedas.

Los fantasmas de La Candelaria, ya en librerías

Después de tres años de trabajo, ha visto la luz "Los fantasmas de La Candelaria", una aventura editorial que he firmado junto al novelista Alfredo Moreno para 2.0 Books, y que desde esta semana ya está disponible al público en cualquier librería. La mejor manera de describir el espíritu del libro es la que hemos empleado, tanto Alfredo como yo, en algunas de las entrevistas que ya hemos ido ofreciendo en algunos medios de comunicación: una recopilación de historias de fantasmas. Sin mayores pretensiones. Porque no hemos querido desentrañar los misterios de la vida después de la muerte, ni demostrar la pervivencia del alma ni la existencia de los espíritus. Nada de eso.