Y llegó el esperado 11 de noviembre de 2011. Nada pasó…¿o sí? Seguro que no fue una fecha ajena para nadie. Ni siquiera para el que pensara que todo se ha tratado de una patraña anticientífica. El estado de ansiedad generado en las semanas anteriores se ha visto reflejado en todos los medios de comunicación. Por ejemplo, en los mismísimos boletines informativos de Radio Nacional de España se le reservó al asunto unos minutos en los que se esbozaron todo tipo de teorías incluyendo, por supuesto, las alusivas a la renovación espiritual.
Pero sobre todo, la cosa ha calado en las redes sociales; unos instrumentos que, cada vez en mayor medida, se perfilan como absolutos catalizadores de todo lo que tenga que ver con profecías, mitos o misterios irresolubles.
Cualquiera que haya estado atento a lo que se cocía en internet habrá encontrado dos tipos de corrientes apocalípticas.
Una de carácter catastrofista, que relaciona la citada fecha con sucesos de gran alcance ocurridos en el pasado: el atentado de las torres de Nueva York, el de los trenes de Madrid, el reciente tsunami de Japón…Todos ellos tuvieron lugar un día 11.
La otra vertiente es de tipo espiritual y propugna una revolución de las conciencias que hará del planeta un mundo mejor. El pasado viernes, la red social Facebook obró el “milagro” de coordinar a casi 50.000 personas que se disponían a hacer una meditación mundial.
Un nuevo presagio para 2012
Ahora bien, a nadie se le escapa que todo esto tiene lugar a las puertas de 2012, por lo que, ya puestos, resulta inevitable buscar conexiones entre el 11-11-11 y el supuesto fin de calendario anunciado presuntamente por los mayas.
Andábamos buceando en la red y, ¡sorpresa!, nos hemos encontrado con que ya han dado con la clave.
Resulta que, según publica el sitio web Live Science, el Observatorio Naval de Estados Unidos ha establecido con precisión quirúrgica la hora a la que comenzará el solsticio de invierno el 21 de diciembre de 2012 (el día de fin del mundo, según algunos). Sucederá a las 11 horas, 11 minutos.
El fuerte simbolismo que encierra el hecho de que anuncie el solsticio de invierno, evento relacionado con muchas celebraciones paganas, solo ha favorecido el apuntalamiento del mito.
De esta forma, todo nos lleva a una visión holística del fenómeno 2012. Cada nueva historia que vayamos rastreando en el camino solo hará engordar la bola de nieve. Fortalecerá los mitos ya establecidos omitiendo los puntos débiles, desde el punto de vista argumentativo, que nadie querrá mirar. Todas las piezas encajarán y se reforzará la profecía.
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Grabado maya representando un calendario |
Revolución digital de las consciencias
¿Por qué la hora 11:11 tiene esa carga especial? ¿Por qué no 10:43, por ejemplo? John Hoppes, de la Universidad de Kansas, apela a razones psicológicas, la tendencia a encontrar patrones lógicos en series aleatorias de números. Tiene mucho que ver con lo que se entiende por pareidolia; básicamente, nuestro afán por hallar simetrías en cualquier figura.
Al margen de toda especulación numerológica, no cabe duda de que una auténtica revolución se está gestando de cara a finales de 2012; un acontecimiento en el que las redes sociales tendrán pleno protagonismo. Podemos hablar sin pudor de una “revolución digital de las conciencias”. Quizás, signifique un punto de inflexión en muchos aspectos: la forma de entender la espiritualidad, las dinámicas grupales que implican la sinergia de millones de personas que esperan un acontecimiento extraordinario y trascendental, la forma que en que se gestiona la información y se transforman los mitos a través de Internet y la capacidad de las redes sociales para iniciar grandes movimientos sociales. En palabras del propio Hoppes, las personas del futuro, algún día, cuando miren atrás, dirán: “Sí, claro. Fue en 2012 cuando todo ocurrió”.
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Un saludo,
Ana