martes, 24 de abril de 2012

Siete pasos para el contacto E.T.


Actualmente, parece haber un interés creciente por un eventual contacto con alguna civilización extraterrestre. Lo realmente curioso es que el debate se esté llevando a cabo en ámbitos académicos, como así lo demuestran los recientes estudios desarrollados por investigadores como el astrobiólogo Jacob Haqq-Misra.
El hipotético escenario de un contacto ha sido contemplado por consagradas mentes científicas como la del cosmólogo Stephen Hawking, quien no se muestra muy optimista con las bondades de una visita alienígena. Más allá de estas consideraciones, ya se están poniendo sobre el tapete las consecuencias inmediatas de tal acontecimiento: ¿Cómo trataríamos un extraterrestre recién llegado a la Tierra? ¿como un ser humano o como un animal? ¿Su inteligencia sería superior a la nuestra? ¿Serían hostiles, pacíficos o simplemente les importaríamos un rábano?
También podría suceder que los visitantes fuésemos nosotros. Los extraterrestres podrían haber venido desde muy lejos y haber establecido una colonia en algún lugar de nuestro sistema solar: un planeta, un satélite o incluso, un asteroide, que los mantendría bien ocultos a los ojos curiosos de los terrestres.

La receta ya la había aportado, hace varias décadas, un investigador, Robert Freitas, autor de varios libros en los que se aborda la problemática del contacto, al aludir a un protocolo elaborado por los militares estadounidenses en los años 50.
En aquel momento, el fenómeno ovni estaba empezando a despuntar y los testimonios sobre avistamientos se multiplicaban no solo por toda la geografía estadounidense, sino por todo el mundo. La fiebre de los platillos volantes había llegado y, aunque inicialmente se adjudicó su procedencia a una potencia extranjera con intenciones hostiles, ya se contemplaba su hipotético origen extraterrestre.
Según Freitas, la Fuerza Aérea desarrolló un “Plan de siete pasos” para el caso en que nos encontrásemos algún organismo extraterrestre en nuestro sistema solar. En aquella década, ya se empezaban a enviar los primeros artefactos fabricados por el hombre hacia el espacio y esta posibilidad no parecía descabellada.
¿Cómo actuar si hallásemos una colonia alienígena en alguna luna de Saturno?

Humanos que abducen a alienígenas
El Plan de siete pasos propone que, ante la incertidumbre que supone desconocer las reacciones de sus habitantes, su grado de desarrollo y si son o no agresivos, lo aconsejable sería llevar a cabo labores de vigilancia remota y recogida de datos para conocer algo más sobre su naturaleza y comportamientos. El análisis de esta información nos permitirían planificar visitas encubiertas para estudiar más a fondo las características de los extraterrestres y sus armas.
Una vez hubiésemos llegado a la conclusión de que no son peligrosos, intentaríamos breves contactos en áreas desoladas, donde no pudiésemos ser detectados fácilmente. Sería inevitable obtener muestras de su mundo, recoger especimenes de plantas, animales y, por qué no, capturar a uno de estos seres inteligentes.
En una etapa posterior, nos aproximaríamos con nuestras naves a sus ciudades, volando a baja altura, donde pudiésemos ser vistos pero no alcanzados. Lo ideal es que fuésemos observados por un gran número de individuos. Daríamos cuenta de nuestra presencia y de que no somos hostiles. Finalmente, se produciría el contacto cara a cara.
Es fácil suponer la influencia que podría haber tenido este protocolo, supuestamente elaborado en los albores de la ufología moderna, en la forma de entender el fenómeno ovni. Si su difusión excedió del ámbito militar, podría haberse producido una contaminación cultural y, de alguna manera, el comportamiento de los extraterrestres que nos visitan habría estado guionizado a partir del plan previo. Esto es obvio, por ejemplo, cuando se propone el secuestro de seres alienígenas para su estudio, a tan solo unos años de que se produjera la primera abducción oficial de la historia; la referente a Villas Boas, en 1957, y su encuentro sexual con una exuberante extraterrestre.
También cabe la posibilidad de que el Plan de siete pasos, presuntamente elaborado por la Fuerza Aérea estadounidense, fuese una elaboración literaria de Freitas, como Majestic 12, u otros tantos mitos que han visto casi siete décadas de ovnis.