El pasado 27 de marzo se cumplieron 41 años del trágico accidente de Los Rodeos, la considerada como mayor tragedia aérea de la historia de la aviación. Sucedió en Tenerife, una tarde de domingo con espesa niebla. Las causas del accidente son bien conocidas porque han sido analizadas hasta la saciedad. No en vano, supuso un punto de inflexión en la aplicación de medidas de seguridad aéreas.
Historias que se hacen virales
Era inevitable que antes semejante drama (fallecieron 583 personas) surgieran historias de corte paranormal que, en cierta manera, intentaran darle un sentido al suceso. En su momento, hace más de diez años, precisamente con motivo del 30 aniversario de la catástrofe, el periodista Héctor Fajardo y yo iniciamos una investigación al objeto de recopilar todos los testimonios en torno a este suceso que no tuvieran una fácil explicación. Estos hechos extraordinarios incluían premoniciones del accidente, apariciones fantasmales y la presencia de elementos químicos en los aviones que habrían supuesto un riesgo para quienes asistieron a las víctimas de los aviones. Con toda esta información publiqué un artículo en la revista Año Cero en 2007, aunque el lector fácilmente puede encontrar toda esta información en este blog, en las referencias que hay al final del post.
De hecho, el lector no debería tener el menor problema en localizar estas historias porque, desde que publiqué el trabajo, éste ha sido “fusilado” indiscriminadamente en incontables páginas web dedicadas al misterio, fotografías incluídas. En su momento, me ponía en contacto con los responsables de estos sitios para que por lo menos indicaran la autoría del artículo, pero terminé cansándome. Acabé asumiendo que, sencillamente, su contenido ya había escapado de mis manos. Se había hecho viral y se había instalado en la memoria colectiva. Ya no me pertenecía.
Por eso no me extrañó que el pasado 1 de abril en el programa de televisión Cuarto Milenio se hablara pormenorizadamente de estas historias sin citar las fuentes. No me extrañó y tampoco me molestó; repito, ya era imposible rastrearlas de manera fidedigna.
El caso es que Ignacio Rubio, piloto y colaborador del famoso espacio televisivo, diseccionó algunos de estos testimonios, historias recogidas por Fajardo y un servidor de primera mano, con tal grado de detalle que sin duda estábamos ante los mismos relatos.
Lo que sí creo oportuno es corregir algunos de los datos que se citaron durante la emisión. Entendemos que es normal que este tipo de historias hayan cambiado en matices con el tiempo y que, sin ánimo de tergiversar, se incurra en imprecisiones. Su dinámica natural es la de diseminarse, sobre todo por el espacio virtual, sufriendo variaciones a cada copy-paste.
Apariciones fantasmales de niños
Éstas fueron algunas de las historias contadas que quiero matizar.
La primera de ellas hace referencia a la aparición de un niño ante un militar que se encontraba en su puesto de vigilancia en la base de helicópteros que hay anexa al aeropuerto. Antes de que recogiéramos el testimonio de boca de Santi, nuestro testigo, en 2006, circulaba la leyenda de que durante la tarea de recuperación de cuerpos se habían extraviado los restos de una niña que nunca fueron recuperados. Desde entonces, el espíritu de la pequeña habría sido visto en la zona por vecinos y los militares destacados en la base. Se le acabó bautizando como la “niña de la garita”. Cuando hablamos con Santi nos habló de un niño. Inequívocamente era un niño porque, según su relato, portaba un camión de juguete, un detalle reforzaba el género del aparecido. En mi opinión, se trata de la primera variación notable de la leyenda de la niña de la garita. Por eso, cuando Ignacio Rubio se refiere a la aparición de un “niño con un camión en las manos”, sabemos con certeza que se trata de la misma historia, aunque el piloto sitúa la historia en 2008, quizás porque así se lo encontró en internet. En realidad, la primera vez que se publicó este testimonio fue en 2007, tal y como comenté, en la revista Año Cero. De hecho, según Santi, el militar testigo de la aparición fantasmal que hacía guardia en la garita, todo sucedió en algún momento de 1996.
Puesto de vigilancia en las proximidades del lugar de encuentro de un militar con un niño fantasma (Imagen: Autor) |
Cuando Santi cuenta todo a sus superiores, éstos le dan un tiempo de “vacaciones”, pero para nada fué “tratado” porque se dudara de su cordura tal y como se insinúa durante la emisión del programa.
La segunda historia narrada por Rubio habla de un militar que, en el año 2000, estando en el hangar (o en un lugar muy próximo; esto no queda demasiado claro), se encuentra con una niña pequeña con “melena morena y ojos azules”. Según cuenta, “cuando el militar va a buscarla la niña ha desaparecido. Él se encuentra sorprendido, y busca a sus compañeros gritando: ‘he visto una niña, he visto una niña’”.
En realidad, los hechos tuvieron lugar en 2004. Yolanda, la testigo de esta historia, me contó que formaba parte de unas maniobras militares nocturnas que se llevaban a cabo en el cercano monte de Las Raíces, el escenario en el que tuvo lugar la aparición de la niña, no en el hangar militar. La militar fue testigo de cómo un compañero suyo regresó desencajado de detrás de unos árboles al grito de que había visto una niña con el mismo aspecto descrito por Rubio; tras lo cual, salieron a buscarla sin éxito.
Voces en el hangar
Seguidamente, se habló en el plató de otro suceso que desconocía absolutamente. Según cuenta el piloto, un día del año 2003, un vigilante de la zona de los hangares empieza a escuchar voces que parecen provenir de ningún lugar: “Esta persona se acerca al lugar del que salen las voces, por si hubiera alguien en peligro. Son cada vez más audibles y es como si le rodearan. Intenta iluminar con la linterna pero no ve nada. De repente esas voces paran de golpe. En ese momento el hombre se encuentra aturdido. Sale del hangar despavorido”. Resulta un incidente curioso y que parece tener que ver con las famosas impregnaciones de las que habla la Parapsicología. A fin de cuentas, uno de los hangares (desconozco si se trata de éste) hizo de improvisada morgue el día del accidente, por lo que no es de extrañar que pudiesen registrarse episodios extraños de este tipo.
Aunque también es posible que este relato fuese en realidad una variante de otro que se refiere a la obtención de psicofonías dentro de estas instalaciones. Durante nuestra investigación, pude hablar con una persona que tuvo acceso al hangar y efectuó una prueba de psicofonías. Me aseguró que en aquel registro se escuchaban voces. No pudo facilitarme la grabación porque ya habían pasado bastantes años de aquel experimento y la vieja cinta de audio se había extraviado.
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Uno de los hangares de la base militar anexa al aeropuerto de Los Rodeos. En una de estas instalaciones se custodiaron los cuerpos de los fallecidos por el accidente aéreo (Imagen: Autor) |
Ignacio Rubio también se refirió a la famosa historia del uranio empobrecido que habría estado dentro de los aviones siniestrados. “Esto se comentó por la virulencia del incendio por parte de algunas personas que estuvieron en el lugar”, aclaró. En realidad, todo parte del testimonio de Agustín Cabrera, un químico al que pude entrevistar en 2007, y que fue el que detectó la presencia de este material entre los restos de los aviones que habían sido depositados en un local de desguace de La Cuesta (Tenerife). Cabrera advirtió de la extraña presencia de este agente con el consecuente riesgo de que pudiese haber sido inhalado por parte del personal que estuvo asistiendo a las víctimas de los aviones. Se habló de que podía formar parte de una partida clandestina de uranio que iría en la bodega de uno de los aviones que se dirigía a Sudáfrica, país del que en aquellos años se sospechaba que estuviese iniciando su propio programa nuclear. Al final resultó que este uranio empobrecido formaba parte del fuselaje de los aviones, concretamente de una estructura para estabilizar la cola del aparato.
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El químico Agustín Cabrera fue el primero en advertir la presencia de uranio entre los restos de los aviones. En la imagen, con una muestra de ese material (Imagen: Autor) |
Un interesante dato que desconocía, y que aportó colaborador de Cuarto Milenio, fue el relativo al informe de carga del avión del KLM, el que salió peor parado en el accidente. En su interior viajaban, según el parte que mostró a la cámara, 204 adultos, 25 niños y 6 bebés; una información que pone de relieve el alcance del drama. Me imagino que, tristemente, ésta era el ingrediente que faltaba para poder entender las apariciones de niños de aspecto fantasmal en la zona. A veces, la única forma de metabolizar una tragedia de esta magnitud es mediante este tipo de sucesos extraños. Si los niños son los protagonistas necesariamente tenían que venir desde ese supuesto “otro lado” para decirlo.
Referencias:
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