
A nivel de las administraciones públicas tanto locales como nacionales, sin embargo, se tiene la impresión de que impera una adecuada visión del problema. El Ministerio de Sanidad se ha tomado este asunto muy en serio y, pese a la respuesta favorable de los pacientes a los tratamientos, prefiere no bajar la guardia. Para los que piensen que nuestro gobierno está exagerando con la actual crisis, hay que destacar que el propio partido de la oposición ha exigido al gobierno el refuerzo de las medidas sanitarias para que la situación no se vaya de las manos. Parece que, por lo menos en este asunto, hay cierto consenso entre los dos mayores partidos políticos del país.
Y es que la actual crisis está lejos de terminar. En cuestión de una semana, el número de contagios en el mundo se ha doblado: de 6.000 a unos 11.000. La gripe afecta a adultos jovenes y sanos; un aspecto de esta epidemia que, al margen de la tragedia humana que supone la enfermedad y la muerte, puede asestar un duro golpe a la ya maltrecha economía mundial. Por otro lado, es ahora cuando comienza la gripe estacional en el hemisferio sur. Ello puede provocar que la gripe H1N1 -o gripe A- se mezcle con la gripe común dando lugar a una mutación inesperada. Esta circunstancia podría dar lugar a una variante del H1N1 más patógena o, por contra, se debilite y se esfume. En cualquier caso, gran parte de los países sur del planeta son pobres y luchan con menos medios contra la gripe. Además, como es bien sabido, la enfermedad golpea más directamente a los pobres que a los ricos. En muchos de estos lugares, los servicios sanitarios son paupérrimos, así como las condiciones de salubridad e higiene.
La gripe A no es un problema de "otros". No es sólo un problema de los pobres. En las recientes declaraciones de un portavoz de la ONU se afirmaba que el brote actual podría contagiar a un 40% de la población mundial. Es por ello tan importante adoptar medidas preventivas contundentes.
Por otro lado, la gravedad de una epidemia no se mide por el número de muertos. He llegado a leer en algún periódico que "a que venía tanto jaleo por tan sólo 70 muertes". Esta reflexión tan particular denota una insensibilidad a prueba de bombas. Los expertos tienen en cuenta otras variables como el número de infecciones, la facilidad con que se transmite, como incide la enfermedad en un lugar u otro del planeta...La enfermedad de por sí es un problema, no hace falta que el sujeto muera para tomar medidas. Nadie quiere vivir en un mundo de enfermos.
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