
Con tal motivo, el filósofo Ricardo Campo dio recientemente una charla, dentro del ciclo Ciencia y Pseudociencias organiado por la Universidad de La Laguna. El título de la ponencia no podía ser más elocuente: "Ovnis. La invasión que nunca llegó".
Campo comienzó anotando que la creencia en la existencia de otros mundos habitados ya estaba latente en el ser humano desde la época de los antiguos griegos. Desde los años 50 del pasado siglo, esta idea se ha tecnificado, iendo a la par de la carrera espacial y acontecimientos absolutamente épicos en la Historia como la llegada del Hombre a la Luna; esto sin desdeñar otros factores como los temores despertados por la Guerra Fría. Todo ello ha provocado que el hombre del siglo XX (y XXI) no apartara la vista de cielo y, en la mayoría de las ocasiones, viera naves de origen desconocido donde sólo había estímulos naturales mal percibidos o mal interpretados.
La mayoría de las veces, estas confusiones han sido de tipo astronómico (La Luna, Venus, el Sol...) o tecnológico (aviones, helicópteros, globos meteoorológicos...).
Otro aspecto ineludible es el papel que ha jugado el cine, estableciendo con la ufología una estrecha simbiosis que en muchas ocasiones ha impedido discernir cual es la delgada linea divisoria entre la imaginación y la realidad. Ambos factores se han retroalimentado mutuamente provocando la aparición de casos de avistamientos en los que los patrones descritos parecen más bien sacados de películas como "Encuentros en la Tercera Fase".
He dejado constancia de esta charla en un trabajo escrito dentro de una serie de reportajes elaborados para el diario ABC, junto a Hector Fajardo. Se puede leer aquí.
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