El arqueólogo Michael Parker Pearson visitó el Museo de la Ciencia y el Cosmos, en La Laguna , el pasado día 15 de octubre invitado por el Instituto de Astrofísico de Canarias. El motivo era el de ofrecer la charla, con el título “Desvelando los misterios de Stonehenge”, sobre sus investigaciones en el complejo megalítico de Stonehenge, uno de los más antiguos del planeta.
Parker Pearson es profesor de Arqueología en la Universidad de Sheffield y experto en arqueología de la muerte. Ha publicado 14 libros y más de 100 artículos. Ha trabajado en excavaciones en numerosos países como Gran Bretaña, Dinamarca, Isla de Pascua y Estados Unidos.
Desde 2003 comenzó a trabajar en Stonhenge, dentro del proyecto Stonehenge Roverside Project. Entre 2004 y 2007 descubre varios asentamientos en el área en el que se ubica la construcción megalítica y en 2009 halló una segunda construcción similar a Stonehenge, bautizada como Bluestonehenge.
Stonehenge consiste en una formación, constituida por cuatro círculos concéntricos de piedras, de unos 30 metros de diámetro. Está ubicada en el sur de Inglaterra, en el condado de Wiltshire. Su antigüedad está datada en torno al tercer milenio antes de Cristo. “Hay dos tipos de piedras: las grandes del exterior y las del interior. Las piedras azules que encontramos en el complejo fueron traídas desde muchos kilómetros de distancia. Primero pensábamos que fue por mar pero ahora creemos que se hizo por tierra” enuncia. La razón de esta construcción “sigue siendo un misterio”, en palabras del propio Parker Pearson.
Para el arqueólogo, una de las claves está en estudiar el área geográfica en el que se halla la construcción. “Stonehenge no está solo. Hay una serie de túmulos circulares del tercer, y hasta el cuarto, milenio antes de Cristo en las proximidades que tienen una larga historia” aclara. El complejo está “orientado astronómicamente hacia el solsticio de verano”, adquiriendo claros matices simbólicos.
Stonehenge, el eje del mundo.
Posiblemente “fuera utilizado como lugar de cremación ya que encontramos 5.000 restos humanos enterrados” revela el investigador. La mayoría correspondían a hombres y el hallazgo de elementos como un bastón de mando hace suponer que era un lugar de “enterramiento reservado a la élite de la sociedad” que vivió en esta región.
Uno de los aspectos que llaman la atención es el hecho de que no existiera ningún asentamiento cerca de Stonehenge, lo cual hace pensar que se le dio un uso muy concreto.
Parker Pearson se pronunció sobre las teorías que gravitan en torno a este enigmático complejo prehistórico. A juicio del arqueólogo las hay para todos los gustos aunque hay que "descartar aquellas relacionadas con los ovnis". Una de las más populares es la que propone que pudo servir como observatorio astronómico, denotando un profundo conocimiento del cielo por parte de los pueblos antiguos de la región, aunque el investigador también prefiere obviar esta posibilidad.
Para entender el propósito de Stonehenge hay que tener en cuenta que el lugar en el que se ubica es muy antiguo. “Existen marcas que tienen unos 10.000 años. Muchas de estas huellas ya tienen claras orientaciones solsticiales Podemos estar hablando de los monumentos más antiguos del planeta, antes incluso de que se practicara la agricultura. Mucho tiempo después es cuando aparecieron los círculos de piedra” revela el experto. Todos estos datos le hacen suponer que posiblemente “el gran descubrimiento sea que éste fuera el eje del mundo para los antiguos”. Pero, ¿quiénes construyeron este círculo?
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Michael Parker Pearson en el transcurso de la conferencia en el Museo de la Ciencia y el Cosmos |
Los trabajos de Parker Pearson se han extendido a una zona cercana, a unos 3 kilómetros de Stonhenge, cerca de la localidad de Durrington, en el mismo condado de Wiltshire Allí se halla Durrington Walls, un revelador asentamiento que presenta varios círculos de madera. “Posiblemente, en la antigüedad, estos círculos tuvieran la misma estructura que la de Stonehenge, sólo que de madera” aclara el investigador.
“Aquí descubrimos restos de cerámica, animales, incluso de casas. Esto último lo pudimos averiguar por la impronta que dejaron en el suelo. Hemos podido averiguar, gracias a la última tecnología, que estas casas tenían muebles y utensilios” revela. Así, en este asentamiento, pudieron existir unas 1.000 viviendas y unos 4.000 habitantes.
Parker Pearson sospecha que los habitantes de Durrington Walls podrían haber sido los constructores de Stonehenge, debido a la similitud de los círculos hallados en los dos lugares y al uso de ambos emplazamientos en la misma época.
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