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Nazis y rusos, implicados en el incidente de Roswell

La historia de Roswell parece predestinada a perpetuarse en el tiempo, pese a que ya tiene casi 65 años de existencia y, desde muchos sectores, se considera como un asunto explicado de manera satisfactoria. A fin de cuentas se trata de un poderoso mito, el que daría luz verde a las futuras historias de conspiraciones gubernamentales, intercambios con alienígenas y todo lo relativo al denominado Nuevo Orden Mundial. Para evitar desaparecer, ha estado condenado a reciclarse una vez tras otra, como si fuera un organismo vivo que se resiste a la extinción. Lo último sobre este asunto ahora tiene que ver con los rusos.
La periodista estadounidense Annie Jacobsen ha publicado un libro, Area 51: Historia sin censura de la base militar más secreta de Estados Unidos,  que intenta desmitificar, por enésima vez, todo lo relativo a la base militar más secreta de todos los tiempos: el Área 51.
Acudiendo a fuentes directas que, de alguna manera tuvieron que ver con estas instalaciones durante la Guerra Fría, ha esbozado una teoría según la cual se habría tratado de un inmenso campo de pruebas en el que se probaron numerosos prototipos aéreos, el lugar en el que verían la luz aparatos emblemáticos como el avión espía U-2 o el A-12. En su momento, el alumbramiento de estos prodigios de la aeronáutica justificaron el mayor de los secretos, llegando a posponerse los ensayos cuando se sospechaba que un satélite ruso podría sobrevolar la zona o sometiendo a un férreo control a los propios pilotos que probaban las aeronaves. Pero esto era algo que en cierta manera ya se suponía.
Lo realmente novedoso de la nueva obra de Jacobsen es su bizarra versión sobre el incidente/accidente de Roswell. Según la periodista, lo que realmente cayó en Nuevo México fue una aeronave rusa. Hasta aquí, el asunto se mueve dentro de lo admisible. A fin de cuentas, los rusos fueron enemigos de los americanos antes de que lo fueran los extraterrestres. Lo realmente alucinógeno es la explicación que propone para justificar la presencia de cuerpos de humanoides en el lugar del accidente, presumiblemente los tripulantes de la nave: ¡habrían sido humanos modificados genéticamente por el Doctor Menguele! Sí, el médico nazi, que experimentó salvajemente con los judíos en el campo de concentración de Auschwitz, y cuya desaparición y muerte, aún no bien explicada, provocó todo tipo de leyendas en torno a su figura.
Según Jacobsen, Josef Menguele habría huido de Alemania después de la Guerra (inexplicablemente, nunca fue reclamado en el proceso de Nuremberg) para ir a parar a Rusia, país que acogió a buena parte de los científicos nazis fugados, como también hiciera Estados Unidos. Allí, habría servido al régimen de Jose Stalin.
Stalin, según una nueva teoría,
promotor del incidente de Roswell

La operación que nos ocupa habría sido ideada contra los americanos, por el mandatario ruso, en un intento repetir la psicosis social que provocó la emisión radiofónica de La Guerra de los Mundos por parte de Orson Welles, en 1938, cuando miles de neoyorquinos pensaban que estaban siendo invadidos por marcianos.
Lo cierto es que, lejos de provocar cualquier tipo de histeria colectiva, el suceso de Roswell se ha convertido en un emblema de la ufología mundial y la piedra de toque de las modernas historias de conspiraciones con implicaciones alienígenas. Y, como no, un negocio redondo para los promotores del turismo ufológico que en la propia localidad de Roswell cuentan hasta con un museo dedicado a este asunto, al que acuden, como si se tratara de una peregrinación religiosa, los amantes de los platillos volantes.
La teoría de Jacobsen no convence y da más alas a que los conspiranoicos se reafirman en sus tesis de la ocultación gubernamental, alegando que, detrás de la aparentemente absurda propuesta de la periodista, realmente se esconde una maniobra de desinformación orquestada desde las altas esferas ya que no interesa que se sepa la verdad. Lo cierto es que, si de verdad la intención de los rusos, admitiendo que fueran ellos los propietarios de la nave, era causar una conmoción social, ¿para qué estrellar el aparato en el árido desierto de Nuevo México y no en una populosa ciudad como Los Angeles?

Una historia de desmentidos
Propuestas para explicar el incidente Roswell las hay para todos los gustos. Sin duda, la que más sigue gustando es la del origen alienígena del aparato, que habría sido requisado por la Fuerza Aérea estadounidense para su posterior análisis (y el de sus misteriosos tripulantes).  Es difícil convencer a mucha gente de lo contrario. Esto es debido, entre otras cosas, a que la historia de Roswell es una historia de comunicados y posteriores desmentidos, de versiones oficiales que se desdicen mutuamente. 
Un diario local anunció la
recuperación de un "platillo volante"
en Nuevo México

La desidia con que la Fuerza Aérea ha llevado este asunto durante medio siglo no ha hecho más que acrecentar la leyenda.
En los días posteriores al incidente, el Roswell Daily Record recogía una nota en la que se anunciaba a bombo y platillo la recuperación, por parte de los militares, de “un platillo volante en un rancho” de esa región . Al día siguente, en el mismo medio, se rectificaría la información anterior, afirmando que realmente se había tratado de la recuperación de un globo aerostático. En fin, que el gabinete de prensa de la Fuerza Aérea no funcionaba como debía.
A mediados de la década de los 90, con el quinto aniversario del incidente a las puertas, la Fuerza Aérea hizo público un informe en el que intentaban explicar definitivamente lo sucedido. Se hablaba de la Operación Mogul, un proyecto que pretendía detectar las explosiones nucleares de los rusos en la atmósfera, que a finales de los años 40 estaban haciendo sus primeras detonaciones. Pero para entonces ya era demasiado tarde. El affaire Roswell se había convertido en un coloso imposible de derribar, uno de los mitos más poderosos del siglo XX. Esto es debido, sobre todo, a que unos quince años antes, en 1978, dos investigadores, Stanton Friedman y William L. Moore, publicaron un libro en el que rescataban el misterioso suceso, a base de entrevistas con los testigos directamente implicados, apostando por la naturaleza extraterrestre de la nave estrellada así como de los supuestos cuerpos encontrados. Fue entonces cuando se forjó la leyenda de Roswell y, desde ese momento, no ha hecho más que reinventarse, incorporando cada cierto tiempo elementos exóticos que renuevan la historia y harán que se perpetúe en el tiempo, por lo menos, 65 años más. Roswell seguirá dando que hablar.

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