El 23 de octubre, la Tierra sufrió las inclemencias del
clima espacial. Una tormenta solar X 1.6, considerada como muy intensa, golpeó
nuestra magnetosfera, provocando fuertes interacciones con fuentes de radio
localizadas en regiones de China, India o Australia. El episodio nos recuerda
que aún tenemos un problema que resolver en este terreno. Podemos considerarlo
como un tímido aviso sobre lo que podría suceder a corto plazo con nuestros
satélites y redes eléctricas. Según los expertos, lo peor podría estar
por llegar. Y no solo los gobiernos, sino también las empresas privadas tendrán
que tomar medidas para evitar un posible desastre. España parecía haberse dormido respecto a este
asunto, como si no fuera con nosotros. Sin embargo, en los últimos meses, se ha
abierto en nuestro país un debate sobre cómo afrontar una crisis provocada por
una próxima tormenta solar.
Estados Unidos va unos cuantos pasos por delante. Claro,
también es un problema que les toca de lleno, sobre todo en zonas situadas al
norte. En estas regiones tenderían a concentrarse los fenómenos debidos a una
eyección de masa coronal (partículas cargadas eléctricamente provenientes del
sol), debido a la naturaleza del campo magnético del planeta.
A tal punto se han tomado los estadounidenses en serio este
asunto, que en la lista anual de peligros para el país, que elabora el departamento
de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, han incluido, por primera vez, junto a
posibles terremotos o atentados terroristas, el impacto de una erupción solar.
Para Manuel Vázquez Abeledo, experto en Física Solar del
Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), no se trata de ninguna exageración
ya que “Estados Unidos es una de las zonas más vulnerables del planeta, debido
a su posición respecto al polo magnético, y además es el país que dispone de
mayor tecnología en el espacio”.
No solo se han preocupado los americanos. El tema también ha
llegado al Parlamento británico, que ya ha emitido un manual de buenas
prácticas, en previsión de un fenómeno adverso del clima espacial.
Las tormentas
solares, al Congreso español
En España, en un hecho sin precedentes, el Congreso de los Diputados aprobó el pasado 24 de septiembre, a instancias del PSOE, una propuesta en la que se insta al Parlamento Europeo y a la Comisión Europea a diseñar
un protocolo de actuación. ¿Sería conveniente la puesta en marcha de un
Observatorio que vigilara este tipo de fenómenos?
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La administración Obama considera las tormentas solares como una amenaza para la seguridad nacional |
En opinión de Vázquez Abeledo, el asunto debe coordinarse “a
nivel europeo, como ocurre por ejemplo con la Agencia Espacial Europea”.
Con lo que sí contamos en España es con un “Decálogo de buenas prácticas”, elaborado por la Junta de Extremadura; prácticamente un manual de supervivencia. Se trata de un modelo
que muchos quieren que se convierta en un plan de actuación de emergencias a
nivel nacional.
Algunos han tachado este tipo de maniobras como alarmistas y
exageradas, pero lo cierto es que la situación más privilegiada de nuestro país
–bastante al sur-, no le exime de ser el blanco de una tormenta solar.
Sin ir más lejos, a finales de octubre de 2011 se registró
una “llamarada” que afectó a Estados Unidos. En las noches de
buena parte del país, incluso en estados situados al sur, en un hecho
absolutamente inusual, se pudieron ver auroras boreales, la consecuencia más
amable de este tipo de fenómenos. Para el Observatorio del Clima Espacial,
España podría haber sido perfectamente afectada: “Una erupción solar que alcanza
Atlanta, hubiese podido llegar potencialmente a toda la península ibérica”.
Este análisis, incluso, incluye a regiones como Melilla o Canarias.
Es un hecho que tampoco descarta el investigador Vázquez
Abeledo. Para el físico, “las auroras boreales en Canarias ya han ocurrido
en el pasado”.
Las empresas privadas
se protegen
A nadie se le escapa el impacto que podría tener, en
términos económicos, una intensa tormenta solar que afectara al planeta.
Satélites, centrales eléctricas, estaciones de bombeo de agua…Al margen de las
nefastas consecuencias en el ritmo de vida de las personas afectadas, las
pérdidas serían millonarias, sobre todo, para las empresas de
telecomunicaciones y de suministro eléctrico.
Se nos ocurrió pensar que el peor de los escenarios no podía
haber sido ignorado por las grandes compañías de nuestro país, dado lo mucho
que se juegan.
Así, hemos podido saber que una empresa estratégica en el
sector de las comunicaciones, como es Movistar, ha tenido en cuenta esta
posibilidad y desde Madrid están desarrollando “un plan de actuación”. Por no encontrarse terminado, aún se desconoce
de qué forma se implementará a nivel territorial y en qué consistirán las medidas, aunque
su alcance será de “ámbito nacional”.
Desde una fuente relativa a otra empresa puntera, en este
caso del sector energético, Endesa, se nos dice que “desde hace dos años se
viene haciendo un estudio sobre cómo puede afectarnos las corrientes magnéticas”. La empresa dispone de “un pequeño grupo de
trabajo” que está investigando “la incidencia que puede tener en la red
eléctrica una tormenta solar”, así como “una serie de actuaciones preventivas”.
Aún no hay conclusiones concretas y aunque admiten que “se
trata de algo difícil de prevenir”, se encuentran “precavidos y concienciados”.
Precavidos y concienciados. Es lo que cabe esperar por parte
de todos. Porque las expectativas apuntan a que la actividad solar se
incremente, no solo en los próximos meses, sino en los próximos años. Para
Vázquez Abeledo, esto “es muy previsible, ya que el máximo solar se espera para
2013, y en numerosas ocasiones, las tormentas solares más intensas ocurren uno
o dos años después del máximo”.
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