Ir al contenido principal

Echelon te vigila

Domos de radar de Echelon en la
Base Aérea de Misawa (Japón)
La revelación de documentos secretos referentes a la existencia de un programa de espionaje de internet por parte de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense, está alcanzando dimensiones que nadie esperaba. La Unión Europea pide explicaciones a Estados Unidos a cada filtración que se produce. Sin embargo, la actitud de las autoridades europeas obedece a una puesta en escena muy estudiada en la que lo que se dice de puertas afuera resulta diametralmente opuesto a lo que se hace de puertas adentro. Europa no solo conoce la existencia del programa de interceptación estadounidense, Prism, sino que además incurre en las mismas prácticas en connivencia con los americanos.
El último capítulo de este controvertido asunto ha sido el descubrimiento de un proyecto en el Reino Unido, que aprovechando las virtudes de Prism, monitoriza millones de comunicaciones a diario a través de internet. La herramienta de los británicos se llama Tempora y tiene unas potencialidades que sobrepasan cualquier expectativa creada sobre proyectos negros de espionaje a ciudadanos.


La punta del iceberg
Aquí es donde reside una de las claves del escándalo. Todos vislumbrábamos la existencia de tecnologías aplicadas al espionaje de instituciones extranjeras. Sin ir más lejos, en estos días, hemos sabido que los tentáculos de Prism han llegado a las 38 embajadas de la ONU en su sede de Nueva York. Algo calificado por la Unión Europea como “más propio de enemigos”. Sin embargo, Prism y Tempora han sacado a la luz toda una máquinaria de espionaje masivo a civiles sin precedentes en la Historia. En la arquitectura de este sistema se hallan compañías que todos conocemos (Facebook, Google, Microsoft…) que suministran información sobre cuentas particulares a las agencias americanas. Nadie escapa al alcance de este monstruo. Las empresas privadas que controlan internet son estadounidenses, como estadounidense es el concepto y la invención de internet, y del mismo país parten las leyes que legitiman este tipo de intromisiones sin que medie una orden judicial (veáse la Ley FISA, Foreign Intelligence Surveillance).
La representante republicana Loretta Sánchez piensa
que "todo este asunto va más allá de lo que han publicado
los medios"

La senadora republicana estadounidense Loretta Sánchez salió perpleja de una reunión con oficiales de Inteligencia, tras saltar a la luz las revelaciones de Edward Snowden.  En una sesión informativa secreta se trató la naturaleza de los programas de espionaje en servicio. Aunque posteriormente no pudo dar muchos detalles públicamente, aseguró que el programa Prism era “solo la punta del iceberg”. Reveló al Washington Journal que en esa reunión pudo ver  “mucho más de lo que se ha publicado en los medios”. “Creo que todo este asunto va mucho más allá de lo que la gente piensa”, sentenció Sánchez. ¿Existe acaso un programa de vigilancia de comunicaciones civiles aún más amplio que el ambicioso proyecto Prism? Las declaraciones de la portavoz republicana parecían apuntar a una sola dirección. En realidad, se trata de un viejo conocido de las teorías de la conspiración, un sistema cuya existencia hace realidad el anhelado sueño de control total de cualquier gobierno del mundo. Omnipresente e invisible, este monstruo se llama Echelon, y no es ningún mito.

Algoritmos y “superdiccionarios”
El cinco de septiembre de 2001, el Parlamento europeo levantó un acta en el que se constataba la existencia de Echelon para “interceptar comunicaciones a nivel mundial”. La finalidad del programa sería, según rezaba el informe, la de “vigilar comunicaciones privadas y comerciales, no tanto militares”.
Esta orientación del programa Echelon hacia la vigilancia a civiles causó un gran malestar en la Unión Europea porque se sospechaba que los americanos habrían usado esta poderosa herramienta para la consecución de importantes acuerdos comerciales a favor de sus propias empresas. Así, se habrían beneficiado compañías como Boeing o Raytheon. Ésta última trabaja estrechamente con el Departamento de Defensa estadounidense en la creación de tecnología bélica de vanguardia como el reciente misil de pulso electromagnético.
Poco debería sorprender a los europeos la existencia de Echelon. De cara a la galería, han manifestado un gran malestar, pero lo cierto es que el funcionamiento de éstas y otras herramientas ha sido algo bien conocido, en particular, por los ingleses. Las declaraciones de protestas que ahora, y en el pasado, han elevado autoridades como la comisaria de Justicia Europea, Viviane Reding, son de carácter político, simples pataletas. En Europa, no solo se sabe bien cómo funcionan Echelon y Prism sino que se colabora activamente con los americanos en este terreno.
Los orígenes de Echelon se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando parte de los países aliados deciden prorrogar la coalición a través de un programa de espionaje de comunicaciones de radio y telefónicas. La alianza UKUSA (Reino Unido-Estados Unidos de América) la conformaron Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda y Australia. La voracidad del sistema dio paso a Echelon, que inevitablemente acabaría fagocitando internet.
El programa de espionaje europeo Indect se nutre
de las imágenes grabadas por videocámaras públicas

Los datos hablan bien a las claras del alcance del proyecto.
Se estima que Echelon intercepta 300 millones de comunicaciones cada día. En el caso de Reino Unido, un 90% del tráfico que discurre por las redes del país es monitorizado. Semejante empresa solo es posible con una mano de obra importante. Echelon da trabajo a casi 400.000 empleados a todo el mundo, de los cuales 100.000 son de Estados Unidos. El sistema analiza conversaciones telefónicas, comunicaciones de radio, satélite, faxes, correos electrónicos y chats. Sin duda, estamos ante la mayor red de espionaje de la Historia.
El programa emplea un software de última generación que, en el ámbito de Inteligencia, recibe el nombre de “superdiccionarios”. Los superdiccionarios registran una serie de palabras clave que puedan resultar sospechosas como “bomba”, “atentado”, “yihad”, “revolución” o “capitalismo”. El empleo demasiado frecuente de estos términos podría apuntar hacia la existencia de algún grupo terrorista, disidente o antisistema. Los algoritmos de Echelon detectarían esta incidencia y se encendería una luz roja.
Las autoridades españolas se habrían beneficiado de las virtudes del programa de vigilancia en la lucha contra ETA. En la etapa del gobierno de Áznar, Echelon permitió desarticular un comando terrorista y descubrir la existencia de un arsenal en Sokoa, en al País Vasco Francés; aunque también grabó al industrial José Ignacio López de Arriortua entregando documentos a General Motors.

Todos espiamos
A menor escala, Europa tiene su propio Echelon. El proyecto se llama Indect y su existencia fue conocida en septiembre de 2009, cuando el diario Telegraph reveló que la Unión Europea había gastado once millones de euros en la creación de una policía virtual. El objetivo era vigilar el intercambio de contenido multimedia para su procesamiento inteligente y así detectar automáticamente “amenazas, comportamientos anómalos o violencia”.
Indect se nutre de imágenes de videovigilancia grabadas en lugares públicos para dar con sospechosos a través de software de biometría o reconocimiento de rostros. Además, espía páginas webs, foros, redes P2P e, incluso, ordenadores particulares.
Indect surgió al amparo de la Directiva de Retención de Datos de 2006, por la que se obliga a los proveedores de internet y telefonía a conservar información, por un periodo de hasta dos años, de números de teléfono, direcciones IP, localizaciones y destinatarios de correos electrónicos. Estos datos han de estar a disposición de las autoridades.
En España, la Directiva de Retención de Datos se concretó en la Ley 25/2007. Ésta exige a los operadores a conservar una serie de datos que faciliten la identificación de quienes realicen una conexión.
Ya, antes de la Ley 25/2007, se puso en marcha un programa de espionaje en España conocido como SITEL. Se trata de un sistema de escuchas telefónicas del Ministerio del Interior usado por la Policía Nacional, Guardia Civil y CNI. Entre otras operaciones, permitió la detención de varios integrantes del grupo Anonymous en España.
Durante años pensamos en internet como el paradigma de las libertades. Sin embargo, no consideramos que tuviera una puerta trasera, y solo ahora empezamos a vislumbrar una maquinaria perversa subyacente. La casualidad quiso que la eclosión de la red y el atentado de las torres gemelas de Nueva York que inauguraba un nuevo tipo de terrorismo, fueran casi simultáneos. Ahora son indisociables. El precio de esta nueva visión del mundo es que todos podemos ser en algún momento objetivos de Echelon o de Prism.
Y si bien es cierto que el centro del debate es si podemos –o debemos-  sacrificar nuestra vida privada en favor de eso que llama seguridad nacional, no menos importante es el hecho de desconocer quién se encuentra al otro lado de este mecanismo. Sin duda, son seres humanos, con sus sueños, frustraciones, ideas políticas y prejuicios. ¿Usaran nuestro tráfico de datos para juzgarnos? ¿Nos venderán al mejor postor? Y, en última instancia –y aprovechando la famosa cita del cómic Watchmen de Alan Moore-, ¿quién vigilará a los vigilantes?



Comentarios

Entradas populares de este blog

Encuentros en La Cuarta Fase

"Soy la actriz Milla Jovovich, interpreto a la doctora Abigail Tyler. Este filme es una dramatización de eventos ocurridos en octubre de 2000. Cada escena está apoyada en imágenes de archivo. Parte de lo que verán es extremadamente perturbador". Con estas palabras daba comienzo La Cuarta Fase (Olatunde Osunsanmi, 2009) La propia Jovovich daba carta de veracidad a los hechos que se iban a reproducir delante del espectador en la siguiente hora y media; una maniobra muy arriesgada por parte de la actriz de origen ucraniano, como ahora veremos. La Cuarta Fase recrea los sucesos que presuntamente tuvieron lugar en el pueblo de Nome, Alaska, en el año 2000. A modo de documental se narra como algunos vecinos habían sufrido inquietantes experiencias nocturnas en las que sentían la presencia de un ser no humano en su propia habitación, algo que inevitablemente terminará experimentando la propia doctora Abbey Tyler. Durante las sesiones de hipnosis a las que la psicóloga somete a sus pa…

Hugo Chávez, ¿víctima de los reptilianos?

“Nosotros no tenemos ninguna duda en este punto. Los enemigos históricos de nuestra patria buscaron el punto para dañar la salud de nuestro comandante. De momento, ya tenemos bastantes pistas sobre este tema y tendrá que ser investigado por una comisión especial a nivel científico. Ha habido otros casos en la Historia, demasiados casos, como el de Yaser Arafat”. Eran las recientes palabras del actual presidente al cargo de Venezuela, Nicolás Maduro, para referirse a una posible complot en la muerte de Hugo Chávez.
El responsable político no hacía sino aumentar las tesis conspirativas que ya venían circulando en torno a la figura de Chávez, desde que enfermara de cáncer hace dos años.

Los fantasmas del accidente de Los Rodeos

Se cumplen 36 años del mayor accidente aéreo de la historia y aún resuenan con fuerza los ecos de la tragedia. El 27 de marzo de 1977, tuvo lugar un encadenamiento de nefastas circunstancias que hicieron irremediable la tragedia. Ese día, el aeropuerto de Los Rodeos, en el norte de Tenerife, se vio desbordado por la cantidad de aviones que llegaban desde el aeropuerto de Gando,  en Gran Canaria, debido a un artefacto explosivo que había estallado en el interior de sus instalaciones. La situación de caos vivida en Tenerife, sumada a la densa niebla y a una acción precipitada de despegue por parte de un avión de la compañía holandesa KLM, fueron algunos de los ingredientes del desastre. El balance no pudo ser peor: 583 muertos entre los dos aviones que colisionaron.

Claves sobre Prometheus. El origen dirigido de la vida

La última película de Ridley Scott, más allá de su prodigioso despliegue visual o sus erráticos giros de guión, plantea una serie de cuestiones trascendentales que tienen que ver con la vida, la muerte o si estamos solos en el universo. En la capacidad visual y narrativa de poner estos asuntos sobre el tapete es donde reside quizás una de sus mayores virtudes. Scott logra trasladar estos elementos directamente a la fibra sensible del espectador y éste no puede evitar plantearse si realmente la humanidad podría haber sido la creación de unos dioses-extraterrestres. El debate no hace sino abrirse cuando aparecen los créditos finales de la película, tal y como pueden dar cuenta los foros en Internet que bullen con innumerables preguntas sin respuesta. Como acertadamente me decía un amigo, lo mejor de la película ocurre cuando sales de la sala del cine.

Antiguos túneles descubiertos en La Laguna

El primer medio que se hizo eco del hallazgo fue la revista digital Ángulo 13, el jueves 25 de junio. El siguiente día, viernes, aparecería en diferente rotativos como ABC o La Opinión; este último diario dedicándole la portada a tan curioso asunto.
Un par de días antes, el escritor Fernando Herraiz se ponía en contacto conmigo para ponerme al tanto de un asunto que sabía que seguía con gran interés y discreción: él, junto al investigador Jesús Tremps, habían hallado un antíguo túnel bajo el casco urbano de la ciudad de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife). Las fotos que me dejó (y que van adjuntas a este texto) eran muy sugerentes.
Tal y cómo me comentaba Herraiz, se trataba de un acceso bajo tierra de, aproximadamente, metro y medio de ancho por dos de alto. Se podía entrar por el cercano barranco de Cha Marta, en dirección hacia la Iglesia de La Concepción. Cuando se han avanzado unos 150 metros se hace imposible seguir ya que un importante derrumbe lo impide aunque el foco de la linte…