El esperado estreno de la
nueva película de Christopher Nolan, "Interestelar", es un ejercicio
prodigioso de acercar al público algunos de los enigmas más insondables del
Cosmos. Intenta responder, por tanto, a algunas cuestiones que en muchos casos
tiene que ver con la naturaleza del ser humano, su lugar dentro del Universo y
su destino.
Bien fundamentada, como si
de un documental se tratara, y bajo la supervisión del mismísimo Kip Thorne,
unas de las mayores eminencias del mundo en Física relativista, se acometen
asuntos como la colonización de otros planetas, los desplazamientos
interplanetarios y los viajes en el
tiempo.
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El astrofísico Kip Thorne aportó las ecuaciones para sustentar el guión |
Hacia los confines del Universo
La premisa es la de un
planeta Tierra desgastado y sin recursos que no admite otra solución que la de
su abandono y el éxodo de la Humanidad hacia un destino inimaginablemente distante.
Una misión tripulada es enviada hacia una lejana galaxia para explorar las posibilidades
de tres planetas que orbitan alrededor de Gargantúa,
un inquietante agujero negro. El sistema planetario se encuentra a la
descomunal distancia de 10.000 millones de años luz de la Tierra, por lo que
los tripulantes de la nave Endurance se valen de un agujero de gusano cuya
puerta estaría en las proximidades de Saturno. A partir de ahí, se inicia un
increíble viaje que llevará tan solo unos minutos. Una vez en las cercanías
de Gargantúa habrán de afrontar dilemas, algunos de profundo calado existencial, debidos a los
desfases temporales provocados por la enorme gravedad del agujero negro.
Cuando sales del cine, no
puedes evitar preguntarte sobre la realidad de tales viajes y sus efectos en
los tripulantes de una hipotética nave espacial que atravesara un agujero
de gusano.
El aval de Kip Thorne detrás
de la producción, sabiamente publicitado, te despeja varias dudas de entrada y
ya sabes que lo que vas a ver en parte es un ejercicio de ciencia. Una de las
mayores aportaciones de Thorne fue la de ofrecer sus ecuaciones sobre los
agujeros negros para sustentar el guión. Según sus declaraciones, "ningún
agujero negro había sido representado antes en Hollywood de la manera en la que
lo hemos hecho. Es la primera vez que esto se hace siguiendo las ecuaciones de
la Relatividad de Einstein".
De hecho, la representación gráfica de
Gargantúa constituye en sí mismo un descubrimiento científico de primer orden
para el astrofísico. El equipo de producción de efectos especiales puso sus
potentes ordenadores al servicio de la ciencia de Kip Thorne, y el resultado
visual fue algo totalmente inesperado. "Hemos descubierto algunos aspectos
sobre el efecto de lente gravitacional ocasionado por el rápido giro del
agujero negro que no habíamos visto nunca antes", declaró Thorne en una
entrevista a la revista Wired.
Al final, podemos ver un
agujero negro esférico, no en dos dimensiones, algo ya previsto en el trabajo
del científico canadiense Werner Israel en 1967. No es estático, sino que gira
como una peonza, tal y como anticipó el investigador Brandon Carter, de la
Universidad de Cambridge, en 1970. Gira a una velocidad cercana a la de la luz,
generando un curioso anillo alrededor de material incandescente que proporciona
luz a los tres planetas de este singular sistema solar.
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Fenómeno de "espaguetificación" sufrido por un astronauta que se acerca al horizonte de sucesos de un agujero negro. |
Nada sobrevive a un agujero negro
El astrofísico Robert
Trotta, del Imperial College London ha puesto en duda la base científica de las
situaciones recreadas en la película. Así, Las correrías de los protagonistas
en las proximidades de un agujero negro no serían posibles, ya que morirían
abrasados por la radiación recibida. Por otro lado, y éste resulta un aspecto
fundamental en la trama, según se narra, y debido a los caprichos de la Física
relativista, una hora en uno de los exóticos planetas equivaldría a siete años
en la Tierra dada la influencia que ejerce la enorme gravedad de Gargantúa. Sin
embargo, para que esto fuese así, según comenta el experto, la gravedad
experimentada tendría que ser tan grande que "sencillamente no hay planeta
que pudiese soportarlo. Si intentases aterrizar en él acabarías estrellándote
sin remedio. Los números no cuadran". Digamos que sí sería factible una
dilatación del tiempo, pero no hasta esos extremos.
¿Y qué decir del viaje
final del piloto Cooper? Se sumerge en el agujero negro sin mayor perjuicio
para su integridad física. Pero tal y como explica Stephen Hawking en su
célebre libro Historia del tiempo,
"la gravedad se hace tanto más débil cuanto más se aleja uno de la
estrella. Así la fuerza gravitatoria sobre los pies de nuestro intrépido
astronauta sería siempre mayor que sobre su cabeza. ¡Esta diferencias de las
fuerzas estiraría a nuestro astronauta hasta dejarlo como un espagueti!".
En definitiva, no volvería para contarlo.
Se me queda algún cabo
suelto de entre las miles de conjeturas de las que podríamos hablar.
Interestelar da para mucho, está claro. Pero por destacar alguna, ¿por qué Ellos deciden poner el agujero de gusano
en las proximidades de Saturno? ¿No hubiese sido más sencillo y rápido cerca de
Marte o la Luna? Así, de paso, se les hubiese ahorrado a nuestros protagonistas
ese horrible trance del "hipersueño" (es decir, dormir durante años
dentro de un sarcófago lleno de líquido). La única explicación que se me ocurre
tiene que ver con la gravitación. El hecho de que Saturno sea un planeta con
más masa favorece la singularidad.
No es una idea nueva.
Tengo la impresión de que es la misma razón por la que Stanley Kubrick instala
su particular singularidad cerca de Júpiter, el planeta más masivo del Sistema
Solar, al final de su obra clásica "2001, una odisea del espacio".
Interestelar, invita a
muchas reflexiones. Pero una de las ideas clave es el hecho de que, muy
posiblemente, nuestra estancia en la Tierra sea por un tiempo limitado. El ser
humano multiplicará sus opciones de supervivencia cuando colonice otro planeta,
posiblemente Marte. Ahora nos parece una idea de ciencia ficción, pero
posiblemente los humanos del futuro se referirán a la Tierra como el lugar del
que partieron sus antepasados hace mucho tiempo. Se habrá convertido en un
recuerdo gris y lejano, un mito, otra Atlántida...
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