
La alocada carrera armamentística que llevó al genocidio de Hiroshima y Nagasaki comenzó con el rumor, en 1939, de que los alemanes estaban trabajando en el desarrollo de un nuevo tipo de arma que cambiaría definitivamente el rumbo de la contienda. El físico danés Niehls Bohr se había reunido en Copenhague con Werner Heisenberg, el científico alemán responsable de la supuesta bomba atómica alemana. Esta pista pudo bastar a la Inteligencia de los aliados.
Los estaounidenses ante esta terrible posibilidad no dudaron demasiado y con el paso del tiempo desarrollaron una ambiciosa empresa. Su nombre: Proyecto Manhattan. El ambicioso programa (sin precedentes en cuanto a la movilización de recursos y fondos) destinó 2.000 millones de dólares de la época y 130.000 empleados a la fabricación de la primera bomba nuclear norteamericana.
Después del exitoso ensayo en el campo de pruebas de White Sands (en el suroeste de Estados Unidos) del primer artefacto atómico, un 16 de julio de 1945, dentro de la denominada Operación Trinity, el presidente Truman decidió hacer uso de aquella tecnología para poner fin a una guerra que ya se estaba alargando demasiado y era crecientemente impopular. El objetivo fue Japón y la sangrienta campaña del Pacífico que tantos cadáveres estaba provocando en las filas estadounidenses.
A las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, un bombardero B-29, sobrevolaba la ciudad de Hiroshima. Las calles estaban repleta de personas que se dirigían a sus centros de trabajo, a las escuelas...Fue entonces cuando cayó Little Boy, "cariñoso" nombre con el que la orgullosa Fuerza Aérea norteamericana bautizó al engendro atómico.
La tripulación del B-29 observó un resplandor cegador en el suelo. El artillero de cola, Bob Caron, portaba su cámara de fotos e inmortalizó el tristemente famoso hongo que ascendía desde la tierra a una velocidad endiablada. Caron lo describió de la siguiente manera:
"Aquí llega la forma de hongo de la que nos había hablado el general Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o, quizás, tres mil metros de altura y unos ochocientos de anchura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar debajo de todo eso."
150.000 personas murieron en el acto. Todo lo que estuvo en un radio de dos kilómetros simplemente desapareció. Las estructuras de los edificios se quemaron, los árboles fueron arrancados de raíz, las personas acabaron volatilizadas.
A la hora llegó la lluvia negra. Toneladas de restos calcinados empezaron a caer sobre la ciudad fantasma. La atmósfera quedó ionizada durante muchos años por la radiación y provocó innumerables muertes por diversas enfernedades. En total se calcula que más de 200.000 seres humanos murieron con una sola bomba.
Tan sólo 3 días despues, se repitió la barbarie. Inicialmente, el objetivo de este segundo bombardeo fue la ciudad de Niigaka pero se tuvo que cambiar debido a circunstancias meteorológicas que desaconsejaban la maniobra. Con Kokura, el nuevo blanco, ocurrió lo mismo a causa de una densa de niebla, lo que provocó el lanzamiento precipitado sobre Nagasaki. Tan apurada fue la maniobra, debido al escaso combustible que ya le quedaba al bombardero, que la bomba cayó a una distancia considerable del punto previsto. Aún así los daños fueron catastróficos. La energía liberada fue mayor que en Hiroshima. 150.000 personas murieron, incluyendo a las que enfermarían en años posteriores por la radioactividad.
El grado de conmoción fue tal que nadie apareció en varios días por la zona devastada para comprobar los daños. El gobierno de Japón, presa de un estado de shock, claudicó ante Estados Unidos y la Segunda Guerra Mundial se dió por finalizada.
El pasado día 9 de agosto, a las 11.02, hora del bombardeo, 3.000 personas se congregaban en Nagasaki. Rezaban a sus muertos y hacían un llamamiento por un mundo libre de armas nucleares.
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