
Para acometer su empresa, Gil utiliza como herramienta lo que él denomina "historia contrafactual". Se trata de un recurso que partiendo de posibles caminos alternativos en la Historia plantea un escenario sustancialmente diferente al ortodoxo; una versión no oficial de los hechos, si se quiere ver así aunque, eso sí, partiendo de indicios sólidos. No se trata de una mera ucronía, como aclara el autor. En la historia contrafactual las "alternativas plausibles se transforman en hipótesis para después convertirse en tésis".
Así, si bien es cierto que la presencia de templarios en Canarias no está lo suficientemente probada, sí existen, a juicio del periodista, suficientes elementos que apuntarían, incluso, a su papel influyente en la conquista del archiìélago.
Uno de ellos es la huída de algunos caballeros de la orden, tras su destrucción en 1314, hacia Portugal, donde fueron bien recibidos. Allí habrían pervivido con el nombre de la Orden de los Caballeros de Cristo y habrían asumido el papel de la expansión marítima que estaba llevando a cabo Portugal en las costas africanas durante el siglo XIV.
Otro aspecto a resaltar es la conexión entre la mítica orden y la imagen de la Virgen de Candelaria. Según Gil Marín, la talla que se puede contemplar actualmente en la Basílica de Candelaria no es la original, si no una copia. La auténtica se halla en un templo de Adeje (en el sur de Tenerife) y muestra, lo que a todas luces, parece ser un código secreto que aún está lejos de ser desvelado.
El autor de la obra estuvo en Crónicas del Misterio y la entrevista se puede escuchar aquí:
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