
El incidente de Roswell, aquel en el que presuntamente se habría estrellado una nave de origen extraterrestre en el desierto de Nuevo México en 1947, junto al avistamiento de nueve platillos volantes en Washington por parte de Kenneth Arnold el mismo año, constituyeron el punto de partida de lo que posteriormente serían más de 60 años de ufología.
Buena parte de la popularidad que alcanzó el suceso de Roswell es debida a la aparición de un libro en 1997 titulado “The Day Alter Roswell”. Su autor, el Teniente Coronel Philip Corso (fallecido en 1998 a los 83 años), trabajó al servicio de la Armada de los Estados Unidos y fue protagonista, según relata en su obra, de algunos hallazgos relacionados con el ovni accidentado que habrían cambiado el futuro de la Humanidad.
Así, elementos tan cotidianos en nuestra vida como los circuitos integrados o el láser serían realmente tecnología de origen extraterrestre. Pero no sólo eso, el Kevlar, la fibra óptica o los dispositivos aceleradores de partículas habrían sido producto de las investigaciones de Corso sobre la aeronave estrellada.
The Day Alter Roswell proporcionaba los argumentos apropiados a aquellos que veían la mano conspiradora del Gobierno para mantener en secreto autopsias alienígenas y tecnología de otros mundos. Se convirtió en una especie de biblia para los partidarios de la hipótesis ET en el fenómeno ovni y Corso en un estandarte para los grupos relacionados con la Exopolítica.
Precisamente, ha habido novedades recientes en cuanto a las pesquisas que el militar llevó a cabo en vida, según ha dado a conocer el sitio sobre exopolítica, Openminds en una nota.
Cuando todo ya parecía estar dicho y hecho, nos hemos enterado de que Corso nunca estuvo muy de acuerdo con las alteraciones que sufrió su libro durante el proceso de edición. Así lo había manifestado en 2007 su hijo, Philip Corso Jr., quien indicó su intención de dar a conocer todo el material almacenado en bruto por su padre sobre el affaire Roswell. En sus propias palabras: “Se trata del manuscrito original. En parte está escrito a máquina, y en parte a mano. Lo que contiene realmente son las notas originales. Esto es lo que la gente quiere. No lo quieren editado. Se lee como un libro de texto, en otras palabras, como un manual…Con este libro –The Day Alter Roswell- mi padre estaba muy molesto. Le hubiera gustado revisarlo”.
Corso trabajó a las órdenes del General Arthur Trudeau en el Pentágono, según su versión, valorando los extraños componentes de la aeronave siniestrada, así como los informes médicos de las autopsias efectuadas a sus tripulantes.
Una de las sorprendentes conclusiones a las que llegó es que la nave era una especie de engendro biomecánico que quedaba unido inextricablemente a su tripulación. La conexión se hacía a través de un interface neuronal, formando el individuo parte del vehículo.
Las consideraciones que hace Corso son tan atrevidas que los propios autores de la nota de Openminds (muy dados a la hipótesis estraterrestre) en la que se desarrolla esta información admiten que el testimonio del militar no ha sido posible cotejarlo con otras personas que le hubieran conocido cuando era Jefe de de la Oficina de Investigación y Desarrollo de la Armada en el Pentágono.
Aún con todo se cita un importante documento firmado por el Teniente Coronel dos meses antes de su muerte. Se trata de una declaración jurada obtenida por Peter A. Gersten, director de CAUS (Citizen Against Ufo Secrecy), encabezada por un titular en el que se podía leer, a fecha de 8 de junio de 1998, lo siguiente:
“Coronel retirado de la Armada declara bajo juramento haber visto cuerpos de seres extraterrestres e informes de autopsias”.
Como todo lo que tenga que ver con Roswell, no hay más pruebas de los hechos relatados que el testimonio del propio Corso. No ayuda la imposibilidad de cotejar su relato con otros oficiales que tuvieran conocimiento directo de estas operaciones. La historia de Roswell, fuere lo que fuere lo que tuviera lugar allí a comienzos de julio de 1947, ha venido a constituir un conglomerado de testimonios que daban una visión parcial de lo acontecido y que la literatura, sobre todo de la época de los 80 y 90, se ha encargado de aderezar para hacerla parecer el mayor encubrimiento de la Historia.
De cualquier forma, la publicación de las notas de Corso al completo, que ahora se anuncia bajo el título de “Dawn of a New Age” merecerá un análisis concienzudo y deberá ser de lectura obligatoria para todo aquel que pretenda concluir de manera definitiva el caso.
El archivo se puede consultar aquí, de momento, previo registro.
Comentarios