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Francisco Malavassi, experto en geopolítica. |
Recientemente, hemos sabido que la red social Twitter ha admitido que hasta 1,4 millones de sus usuarios podrían haberse visto afectados por la propaganda rusa con el objetivo de influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016. La investigación es una reacción –tardía– a los esfuerzos de Occidente por atajar un problema que a corto plazo podría amenazar con desvirtuar sus democracias. El sistema del Kremlin es sencillo: crear miles de cuentas falsas en redes sociales (en Twitter fueron casi 4.000) con el propósito de propagar rumores y noticias ficticias que puedan orientar algunos procesos políticos a su favor. El objetivo último de Putin es alterar la realidad, o su percepción, monopolizando el espacio virtual.
Hemos hablado con Francisco Malavassi, experto en relaciones internacionales, sobre este asunto:
Europa está considerando la propaganda rusa como una peligro para la soberanía de los países, ¿cree que es exagerado?
Desde mi punto de vista no es exagerado. Hay gran evidencia de que Rusia, como parte de su estrategia para adquirir más poder (político, económico, social...) y hasta cierto punto como parte de su estrategia para proteger la supervivencia de su propio régimen, pretende desestabilizar no solamente a la Unión Europea, sino a Europa (y a la OTAN y sus miembros) de muchas maneras, y notablemente a través de propaganda.
Es decir, ¿es una cuestión de seguridad?
Lo importante para entender el fenómeno es definir la seguridad como un término más global y no desde el punto de vista más tradicional. Es decir, hablamos de una amenaza a la seguridad en términos de deslegitimar regímenes e ideas asociadas con los valores europeos, una amenaza a la seguridad en términos de generar caos y desinformar para provocar crisis políticas, o una amenaza a la seguridad al intentar generar y potenciar conflictos que de otro modo podrían incluso ser no existentes. Se puede hablar, en este caso, de amenaza a la seguridad que se manifiesta como injerencia en diferentes áreas.
No es exagerado pensarlo porque algunos de los shocks más notorios que ha experimentado Europa en los últimos años, aunque no provocados directamente por la maquinaria rusa, sí que han sido alimentados y retroalimentados por ella.
¿Cree que Europa, en general, y España, en particular, han reaccionado tarde antes esta amenaza?
Definitivamente ha habido una reacción tardía, ya que existían indicios de que Rusia estaba librando una guerra de información contra occidente, desde antes de la elección de Trump en los Estados Unidos. Pero anterior a esto, no se le había puesto mucha atención al asunto, y sobre todo no se habían tomado medidas para contener el fenómeno. Aún hoy, creo que Europa no ha sabido reaccionar y se ha limitado a visibilizar el problema.
Y esta falta de anticipación, ¿a qué piensa que es debida?
El principal motivo es que es algo a lo que Europa (y en general, occidente) no se había tenido que enfrentar. Es muy complicado, gracias al cada vez más simple y rápido acceso a internet y a lo inmediatas que son las comunicaciones actualmente, contener campañas de desinformación. El problema de la propaganda debe ser tratado desde diferentes ángulos: legal, educativo, periodístico, diplomático y otros, pero siempre, y esto ha sido una enorme limitación, garantizando la protección de los derechos civiles y respetando la libre expresión.
No parece un asunto fácil de atajar...
Es un problema complejo ya que competir con una maquinaria de desinformación que lleva años gestándose y funcionando no es nada fácil. Al menos el tema ya ha comenzado a tratarse en altas esferas políticas, y a visibilizarse más por medio de trabajos de investigación gubernamentales y no gubernamentales. El gran fallo es que ha sido una respuesta tardía, y ahora algunas personas se creen el tema de la desinformación solamente si les conviene.
En su opinión, ¿cuáles cree que son las maniobras más peligrosas que el Kremlin está llevando a cabo en este terreno y que han obligado a España a replantearse su política de seguridad nacional?
La estrategia, que es la misma tanto para España como para cualquier otro país europeo, consiste en generar ruido alrededor del tema que más preocupe y divida al país específico en un momento determinado: puede tratarse del referéndum catalán, del Brexit, del ambiente inhóspito que se ha generado para las ONGs en Hungría, o la nueva coalición de gobierno en Austria. A partir de esa identificación, la maquinaria propagandística rusa se pone a trabajar en favor de la posición que genere más incertidumbre y caos, la posición que suele ser contraria a la que uno podría pensar sería la preferida por la Unión Europea o por la mayoría de gobiernos y partidos políticos no extremistas.
Todo esto lo hace, ¿a través de qué tipo de medios?
A través de difusión de contenidos en redes sociales, a través de generación de noticias falsas o alteradas, a través de multiplicación de opiniones y de manipulación de datos entre otras cosas.
No se trata de que Rusia esté a favor de alguna posición u otra por motivos meramente ideológicos o incluso políticos. En la mayoría de los casos se trata de apoyar la posición que menos convenga al "adversario" (UE, OTAN, USA; ele.).
Entonces, ¿usted opina que ha habido injerencias por parte de la inteligencia rusa en acontecimientos recientes como el asunto del referéndum catalán o las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos?
Definitivamente. Ni siquiera hay que hilar muy fino para darse cuenta, basta con dar un vistazo rápido a Russia Today, a Sputnik o a Katehon en fechas determinadas para encontrar noticias manipuladas o imprecisas. Y esto es lo más visible. Además, Rusia cuenta con una gran cantidad de aliados más ocultos, y páginas web menos conocidas ,y no reconocidas como oficiales, que multiplican toda esta información imprecisa. Suelen fabricar todo de manera que los lectores tengan la impresión de que hay una gran escuela de pensamiento detrás de las publicaciones, y una enorme cantidad de personas publicando al respecto, cuando es fácil darse cuenta que las notas son replicadas y ligeramente modificadas, y que existen redes de aliados que multiplican esta información.
El contenido y la orientación de esta propaganda a veces parece algo confuso. ¿En qué ideología tiene más calado? ¿Izquierda, derecha...?
Actualmente en la extrema derecha, pero se trata de algo meramente circunstancial. Según lo que ocurra en los diferentes países afectados por esta injerencia, podría ser que esta propaganda llegue a tener más calado en extrema izquierda o incluso en grupos más bien centristas o de izquierda- derecha más bien moderada. Lo que sí es cierto es que son las ideologías más extremistas las más susceptibles a este tipo de influencia o injerencia.
Para terminar. Algunos autores afirman que la política a largo plazo de Rusia es la de liderar los conflictos en el espacio virtual, el escenario en el que posiblemente se desarrollen el grueso los problemas geopolíticos del futuro. ¿Cree que esta visión es correcta?
Definitivamente es una de las prioridades de Rusia, y además algo en lo que ha probado mucha efectividad. No hay que dejar de lado el rol de China, y la cada vez más notoria reacción de los Estados Unidos y de Europa. Es decir, aunque es un espacio en el que Rusia quizás lleva la delantera, es un espacio muy vulnerable a cambios rápidos que afecten en mayor medida a uno u otro lado. Aún así, creo que la geopolítica "tradicional" sigue teniendo mucho peso (no solo para Rusia sino para la mayoría de actores internacionales) y no me atrevería a decir, al menos con la información que poseo en este momento, que perderá peso tan fácilmente. Me parece que se tratará más bien de un tema de coexistencia en el que lo virtual y lo no virtual tendrán un peso similar, al menos en el corto - medio plazo.
Europa está considerando la propaganda rusa como una peligro para la soberanía de los países, ¿cree que es exagerado?
Desde mi punto de vista no es exagerado. Hay gran evidencia de que Rusia, como parte de su estrategia para adquirir más poder (político, económico, social...) y hasta cierto punto como parte de su estrategia para proteger la supervivencia de su propio régimen, pretende desestabilizar no solamente a la Unión Europea, sino a Europa (y a la OTAN y sus miembros) de muchas maneras, y notablemente a través de propaganda.
Es decir, ¿es una cuestión de seguridad?
Lo importante para entender el fenómeno es definir la seguridad como un término más global y no desde el punto de vista más tradicional. Es decir, hablamos de una amenaza a la seguridad en términos de deslegitimar regímenes e ideas asociadas con los valores europeos, una amenaza a la seguridad en términos de generar caos y desinformar para provocar crisis políticas, o una amenaza a la seguridad al intentar generar y potenciar conflictos que de otro modo podrían incluso ser no existentes. Se puede hablar, en este caso, de amenaza a la seguridad que se manifiesta como injerencia en diferentes áreas.
No es exagerado pensarlo porque algunos de los shocks más notorios que ha experimentado Europa en los últimos años, aunque no provocados directamente por la maquinaria rusa, sí que han sido alimentados y retroalimentados por ella.
¿Cree que Europa, en general, y España, en particular, han reaccionado tarde antes esta amenaza?
Definitivamente ha habido una reacción tardía, ya que existían indicios de que Rusia estaba librando una guerra de información contra occidente, desde antes de la elección de Trump en los Estados Unidos. Pero anterior a esto, no se le había puesto mucha atención al asunto, y sobre todo no se habían tomado medidas para contener el fenómeno. Aún hoy, creo que Europa no ha sabido reaccionar y se ha limitado a visibilizar el problema.
Y esta falta de anticipación, ¿a qué piensa que es debida?
El principal motivo es que es algo a lo que Europa (y en general, occidente) no se había tenido que enfrentar. Es muy complicado, gracias al cada vez más simple y rápido acceso a internet y a lo inmediatas que son las comunicaciones actualmente, contener campañas de desinformación. El problema de la propaganda debe ser tratado desde diferentes ángulos: legal, educativo, periodístico, diplomático y otros, pero siempre, y esto ha sido una enorme limitación, garantizando la protección de los derechos civiles y respetando la libre expresión.
No parece un asunto fácil de atajar...
Es un problema complejo ya que competir con una maquinaria de desinformación que lleva años gestándose y funcionando no es nada fácil. Al menos el tema ya ha comenzado a tratarse en altas esferas políticas, y a visibilizarse más por medio de trabajos de investigación gubernamentales y no gubernamentales. El gran fallo es que ha sido una respuesta tardía, y ahora algunas personas se creen el tema de la desinformación solamente si les conviene.
En su opinión, ¿cuáles cree que son las maniobras más peligrosas que el Kremlin está llevando a cabo en este terreno y que han obligado a España a replantearse su política de seguridad nacional?
La estrategia, que es la misma tanto para España como para cualquier otro país europeo, consiste en generar ruido alrededor del tema que más preocupe y divida al país específico en un momento determinado: puede tratarse del referéndum catalán, del Brexit, del ambiente inhóspito que se ha generado para las ONGs en Hungría, o la nueva coalición de gobierno en Austria. A partir de esa identificación, la maquinaria propagandística rusa se pone a trabajar en favor de la posición que genere más incertidumbre y caos, la posición que suele ser contraria a la que uno podría pensar sería la preferida por la Unión Europea o por la mayoría de gobiernos y partidos políticos no extremistas.
Todo esto lo hace, ¿a través de qué tipo de medios?
A través de difusión de contenidos en redes sociales, a través de generación de noticias falsas o alteradas, a través de multiplicación de opiniones y de manipulación de datos entre otras cosas.
No se trata de que Rusia esté a favor de alguna posición u otra por motivos meramente ideológicos o incluso políticos. En la mayoría de los casos se trata de apoyar la posición que menos convenga al "adversario" (UE, OTAN, USA; ele.).
Entonces, ¿usted opina que ha habido injerencias por parte de la inteligencia rusa en acontecimientos recientes como el asunto del referéndum catalán o las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos?
Definitivamente. Ni siquiera hay que hilar muy fino para darse cuenta, basta con dar un vistazo rápido a Russia Today, a Sputnik o a Katehon en fechas determinadas para encontrar noticias manipuladas o imprecisas. Y esto es lo más visible. Además, Rusia cuenta con una gran cantidad de aliados más ocultos, y páginas web menos conocidas ,y no reconocidas como oficiales, que multiplican toda esta información imprecisa. Suelen fabricar todo de manera que los lectores tengan la impresión de que hay una gran escuela de pensamiento detrás de las publicaciones, y una enorme cantidad de personas publicando al respecto, cuando es fácil darse cuenta que las notas son replicadas y ligeramente modificadas, y que existen redes de aliados que multiplican esta información.
El contenido y la orientación de esta propaganda a veces parece algo confuso. ¿En qué ideología tiene más calado? ¿Izquierda, derecha...?
Actualmente en la extrema derecha, pero se trata de algo meramente circunstancial. Según lo que ocurra en los diferentes países afectados por esta injerencia, podría ser que esta propaganda llegue a tener más calado en extrema izquierda o incluso en grupos más bien centristas o de izquierda- derecha más bien moderada. Lo que sí es cierto es que son las ideologías más extremistas las más susceptibles a este tipo de influencia o injerencia.
Para terminar. Algunos autores afirman que la política a largo plazo de Rusia es la de liderar los conflictos en el espacio virtual, el escenario en el que posiblemente se desarrollen el grueso los problemas geopolíticos del futuro. ¿Cree que esta visión es correcta?
Definitivamente es una de las prioridades de Rusia, y además algo en lo que ha probado mucha efectividad. No hay que dejar de lado el rol de China, y la cada vez más notoria reacción de los Estados Unidos y de Europa. Es decir, aunque es un espacio en el que Rusia quizás lleva la delantera, es un espacio muy vulnerable a cambios rápidos que afecten en mayor medida a uno u otro lado. Aún así, creo que la geopolítica "tradicional" sigue teniendo mucho peso (no solo para Rusia sino para la mayoría de actores internacionales) y no me atrevería a decir, al menos con la información que poseo en este momento, que perderá peso tan fácilmente. Me parece que se tratará más bien de un tema de coexistencia en el que lo virtual y lo no virtual tendrán un peso similar, al menos en el corto - medio plazo.
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